Las tablas de madera, al contar con más ranuras, suelen alojar una cantidad mayor de bacterias que pueden afectar a la salud, además de ser un poco mas complejas de higienizar que las de plástico. Las tablas de picar que no son correctamente limpiadas o desinfectadas se convierten en una fuente de contaminación de alimentos en todo hogar. Esos alimentos contaminados pueden provocar trastornos diarreicos o estomacales. Para eliminarlas hay que refregar con fuerza (lo ideal es usar un cepillo de cerdas duras) y usar un detergente de calidad. Verter sobre ella una mezcla de agua con cloro y por último dejarla secar al aire o con toallas de papel,NO usar trapo de cocina. 

Una vez por semana, sumergir la tabla durante 5 minutos como mínimo en una mezcla de agua con cloro (1 o 2 cucharadas de cloro en 1 litro de agua) y luego enjuaga con abundante agua. Cuando notes que las tablas, ya sean de madera o de plástico, presenten demasiadas ralladuras, es hora de cambiarlas por una nueva. Otros consejos que te damos es, si la tabla ha quedado con algún olor, lo mejor es verter sal y frotar con un trapo húmedo. A continuación, enjuagar con abundante agua tibia o si al picar ciertos alimentos, la tabla se ha manchado, la dejaremos como nueva si la rociamos con jabón y cloro. 

Lo ideal es contar en el hogar con dos tablas de picar. Una la utilizaremos para todo tipo de carne cruda (res, pollo, pescados, etc.) y la otra para las frutas, verduras o carnes ya cocidas.